The toad`s eyes (Part II)

Toad/Frog Alphabet Art Print  Prince  Nursery by LittleRedHairGirl, $18.00 Princess and the frog Toad Prince Alphabet Card Toad © Spring ReneeThe toad was amazed when he arrived at the human villages before nighfall. With his new legs, long and firm, he could walk much faster and, the best  thing was that he just felt a little bit tired. With those human eyes, the world was starting to look smaller.

Making some noise while stepping with expensive boots, the prince-toad found a nice hostel whose windows shone in the dark promising a warm bed. He was about to knock on the door of the inn, when he heard a loud noise inside . The door opened and one young man came through tumbling out into a rubbish-filled alley.

“And don’t ever come back here!”  the owner shouted.

The prince-toad looked with curiosity at the man under the waste. He was very good-looking , but much of his face, his hair and his hands were too dirty, with filth under the nails; and his clothes were almost rags. The young stranger must have seen something in his new face, because he was very suprised and scared too, and got up difficulty and ran uphill into the darkness.

The prince-toad didn’t know what that reaction meant, but a very rough voice pulled him out of his thoughts. The innkeeper spoke to him from the entrace:

“Goodnight, great lord, don’t worry about that pooor devil, he was a beggar, and came to dinner at this humble inn.”

The prince toad quickly forgot about the beggar in the alley and allowed the owners of the hostel to treat him like the king’s son. They even took away the dinner from the humblest guest to feed him. The prince-toad tasted the wine and the stew without any resitation and he decided that they were much better than flies.  When he finished dinner, his hosts woke up an old blind man so the prince-toad could take the best bed. And nobody complained because he was the prince. That night, the prince-toad realised that the bed was much better than any pond.

The following morning, the prince-toad  had a delicious breakfast and left the inn; althoug he didn’t realise that he did it without paying his room. The owners of the inn said goodbye from the entrance hopping for a reward for his generosity which would never come.

Castle chalkboard drawing

After a cheerful morning walk, the prince-toad sighted on the horizon the purple towers of the royal residence, the Blue Berry castle. He’d got close enough to see the hunting dogs  running by the huge gardens when a maid who is washing clothes on the trough, opens her eyes wide and leaving her job, greets him in very strange way.

“Majesty, sir! When have you been all this time? Everybody has been looking for you, including the royal guard. Many believed that you had disappered, or somethig wrong; but not me, sir, you will see how happy the Queen is going to be the very day in which she organized a dance, her lost son reappears!”

Without understanding anythig at all, the prince-toad was carried into the castle, having never been to one, much less with an army of maids behind him, who knelt and saludated him in his presence.

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Mural #3: El mago (LA NOCHE DE LAS 2 LUNAS)

Mural #4: El mago (LA NOCHE DE LAS 2 LUNAS)

Dibujo a lápiz sobre cartulina estrellada con acrílica

Imagen

It’s not apathy

Who loses the interest
to continue with his feets
in our holy land?
The deep ground
is too black for see it
too gray for you dont feel like
not even that,
go back to the reality.
Good advice
You never down from the clouds.
When the drought arrives
you will the only one who
know create water
with your own hands.

No es apatía

¿Quién pierde las ganas
de seguir con los pies
en nuestra tierra sagrada?
El suelo de lo profundo
es demasiado negro para verlo
demasiado gris para
que te apetezca si quiera
volver a cruzar la realidad.
Un buen consejo
es nunca bajar de las nubes.
Cuando llegue la sequía
sabrás crear el agua
con tus propias manos.

Top Ten – September: Cuentos e historias de la infancia

Todo buen lector recuerda siempre los primeros libros que le encerraron de lleno en ese mundo. He aquí una lista de algunos que, para mí,  forman parte de ese grupo tan especial, aquellos que pude releerlos una y otra vez sin importar mucho el género, el autor o incluso, la calidad (No hace falta que se tratara de todo un best-seller). Lo que importa aquí es la huella que dejaron. Obviamente, hoy en día poco tienen para leer,  (la mayoría son infantiles) pero de vez en cuando es agradable acercarse a la estantería y ojear las páginas. Están ordenadas como he podido por antigüedad.

  1. Ardilla tiene hambre, Satoshi Kitamutra: Es uno de los primeros libros que recuerdo haber leído (quizá hasta aprendí a leer con él, lo cuál lo convierte en una historia tan sencilla como especial). Más tarde,  caí en la cuenta que este autor japonés tenía muchísimos más títulos, pero nunca llegaron a mis manos ¿Alguna vez se es demasiado mayor para los cuentos infantiles? Me gusta creer que no.
  2. El caldero mágico, Lloyd Alexander: Es muy curiosa la trayectoria de este pequeño cuento. De pequeña, la historia de Taron, su cerdita Hen Wen, Dolben, la princesa Helena, Fausto Flama y Gurki vino a mí en cómic, conformando un gran tomo junto a historietas Disney que simplemente se llamaba Daisy. Ahora, sólo por averiguar de quién es esta historia que hubo un momento que me la supe hasta d ememoria he averiguado que, en realidad, es una serie de novelas (de las cuales se inspiró la película de Diney, El caldero negro.  Esa serie es Las crónicas de Prydain. Como es comprensible, van a ser las próximas en caer; porque de veras que ese pequeño fragmento es importante para mí.
  3. El domador de monstruos, Ana María Machado: Es una divertida historia sobre un niño que aprende a superar sus miedos nocturnos. Aparecen un montón de monstruos, cada cual más extraño y divertido que el anterior y siempre he pensado que las ilustraciones eran muy acertadas. Cuando lo leí estuve poco menos de un mes dibujando monstruos de colores, con muchos ojos, bocas y patas. 
  4. El bebé llorón, Cressida Cowell: Es un cuento muy simple de un bebé que no para de llorar y de cómo una vaca, un perro, un gato y pato intentan calmarlo; así dicho no tiene mucho sentido; pero cuando era muy pequeña fue una historia que me cautivó. Que su autora escribiera también, años más tarde, la famosa serie de Cómo entrenar a tu dragón sólo fue una feliz coincidencia.
  5. El balcón de la bruja sin nombre, Alfredo Gómez Cerdá:                                                                                                       “En frente de mi casa, en un edificio muy antiguo de cinco plantas vive una bruja buena, vieja y sin nombre”.  Dejando a parte las maravillosas ilustraciones de Jesús Gabán, esta es una historia muy tierna sobre una bruja que se dedica a plantar buenas palabras en su balcón como si fuesen geranios. Y a pesar de todos sus cuidados, sólo la maceta de “la imaginación” se ha quedado sin brotar. Hay algo en la pluma de este autor, al escribir libros infantiles, que llega muy adentro. No sé que es, pero no hace falta describirlo con palabras.
  6. El secreto de Lena, Michael Ende: Una peqeña joyita del autor de La historia Interminable y, como no podía ser de otra forma, se trata de un cuento extraño y precioso que es difícil de olvidar. Lena es una niña que se desespera ante la actitud negativa de sus padres a la mayoría de sus deseos; por ello decidirá ir en busca de un hada (buena o mala, le da exactamente igual) para que le ayude con este pequeño problema personal. Pero nuestros deseos no siempre cumplen con el resultado esperado…
  7. Las hadas verdes, Agustín Fernández Paz: Nadie sabe que unas hadas verdes protegen el bosque del Monte del Castro y cuando un incendio asola la zona, Diana, una niña que vive en las proximidades del Monte, sube contemplar, horrorizada los estragos del fuego… Lo último que se esperaba encontrar era a un hada verde debilitada por el humo y de la cual se hará cargo las próxima.                                                                                           Este cuento de hadas siempre me gustará, porque es mi preferido hasta la fecha. Sé que es para niños pequeños (porque tiene letras enormes e ilustraciones, pero vale la pena.
  8. Cerote, el rey del gallinero, Alfredo Gómez Cerdá: Por segunda vez, Cerdá. La suya es una historia preciosa de un rinoceronte que pasa a ser el “perro guardián” de la granja del señor Motolumakoré y la señora Lumakoremoto . Lo que más me llamó la atención es que se ambientara en África y resultara tan amable, es decir que ya sé que es un cuento infantil y lo normal es que todo se pinte bonito, pero es que me revienta que cada vez que leo una historia sobre África, se presente como un yermo baldío. Como en este encuentro todo son animales, resulta muy gracioso y a la vez, bastante realista para el tema: Al final, se demuestra, que un animal salvaje no puede quedar al servicio de los hombre. Hay un personaje, Flan, una cría de león, que robó definitivamente mi corazón.
  9. Pandillas rivales, Javier Malpica: Susana y Alfredo son mellizos y compiten por hacer el mejor grupo de exploradores (cada uno por su cuenta, uno de chicos y otro de chicas) Todo cambia cuando llega una nueva inquilina a la casa de al lado: Angélica, por la cual ambos clubes se terminarán uniendo para una verdadera misión de vida o muerte.                                                                                                                                                                   Me gustó esta historia por muchas razones (el desarrollo, la ligereza de la historia, su originalidad) pero la primordial es el tema que oculta. Es un libro muy completo y igualmente bien escrito, no tiene desperdicio.
  10. Un vampiro vegetariano, Carlo Fabretti: Al bloque de pisos donde viven los hermanos Lucía y Tomás va a vivir un nuevo vecino: el señor Lucarda. Es alto, delgado, de unos cuarenta años, siempre viste de negro y nunca habla con nadie. Parece tener muchos secretos de ocultar y a Lucía, nada se le escapa…                               Siempre es una gozada leer libros de vampiros pre-Crepúsculo,  porque son tan diferente y originales; éste en concreto quizá sea la primera historia de estas criaturas que leí y que no sea una versión del Drácula de Stoker.

Estoy leyendo…

Ya de vuelta, estas son las lecturas que pasan por mis manos últimamente:

  • La ladrona de libros, de Markus Zuzsak.

  • Frío, de Laurie Halse Anderson

 (Nueva edición de bolsillo)

  • El castillo ambulante, de Diana Wynne Jones.

(Que promete una jugosa doble reseña)

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