A very lonely picnic

The worst thing you can do

is go out with the rain.

You”ll meet it on a very high place

with soft and moist grass.

(I can picture it).

They both lie on a red checkered tablecloth,

Both of you with the bare feet cold.

He wears a sort of striped t-shirt.

She bet for a short rough grey skirt.

He dares to kiss her lips

and she just disappears.

It will be very lonely picnic.

 

Soneto de primavera

Respirando el viento de color rosa
que tarde arañaba la blanca espalda,
el cielo herido de luz cual espada
que embriaga el cielo de viña hermosa.

Entonan las cigarras nueva prosa
en las nubes, donde se ve varada
aquella que hace tiempo fue su amada,
se desnuda la tarde primorosa.

Vacía se sentía, vacía era.
Sonámbula y perdida caminaba
sonaba triste en la hueca primavera.

El mismo camino que abandonaba
la llevaría a una nueva rivera
que desconocía a donde llevaba.

Estoy leyendo…

  

 

  • Emma, de Jane Austen.
  • Rimas y leyendas,  de  Gustavo Adolfo Bécquer.
  • Campos de fresas, de Jordi Sierra I Fabra.

Liz

Liz trazó suaves y lentos círculos sobre el interruptor, dibujando repetidos caminos sin sentido sobre el polvo asentado.

Pulsó.

Unos acordes de ritmo seco y enérgico comenzaron a llenar el angosto apartamento. La música se agarró al techo y salió al exterior por los agujeros de las ventanas empañadas.

Se levantó y dejó atrás la manta apolillada.

El tobillo seguía el bajo y su cadera se convirtió en el platillo de cadencia insistente. Sus manos se enredaron en los saltos de las seis cuerdas metálicas y la voz entró.

Avanzó hasta la puerta, con los brazos en alto, ondulándole como el sonido en sus oídos. Cristalizándose. Más y más fuerte.

Saltó los dos últimos peldaños tronchados de la escalera y salió del portal.

La nieve era sucia y fea. La canción acabó y el silencio entre una pista y otra parecía esperar a que los primeros copos llegaran al suelo. Y entró de golpe. Los suaves balanceos diron paso a un movimiento desenfrenado, de cabellos despeinados, de suelas gastadas castigando el suelo castigado y de gotas de sudor perlándose en la frente y el cuello.

Un arrullo de armónica se perfiló en sus labios pequeños como si estuvieran besando el aire. La letra coreaba la respiración. Nada tenía sentido a excepción del compás que retumbaba en su pecho como un bombo.

Y siguió bailando. Y siguió y siguió hasta que no veía más que su piel en la noche. Bailó hasta que los zapatos le estorbaron más que las plantas de los pies desnudas sobre la nieve.

Bailó hasta que no quedó más de ella que movimiento. Como una estrella azul, que nace tarde, vive intensamente y muerte demasiado pronto. Un astro temprano que explota en medio de una energía de luz bella y mortal. Liz.

Top- Ten March: Wishlist

Añadiendo otra decena de libros a los marchados como pendientes, aquí vienen todos aquellos que tienen reservado toda una balda de estantería desde que supe de su existencia y me encapriché de ellos. La verdad es que tengo que ir de compras. Ya sea por la portada o el autor, estos libros tienen que ser míos.

  1.  Historias de Terramar, de Úrsula K. Le Guin: Un tomo recopilatoria de la tetralogía de Terramar. La edición es de lujo y tiene toda la pinta de ser la historia imprescindible para todo aquel que disfrute leyendo fantasía.
  2.  Jonathan Strange y el señor Norrell, de Susana Clarke: Después de leer innumerables críticas sobre este libro que lo ponían por las nubes y que encima, estaba premiado con el Premio Hugo, no puedo de dejar de ponerlo en esta lista. Albergo grandes expectativas sólo con leer la sinopsis.
  3. Jane Eyre, de Charlotte Brönte: No sé cómo es posible que aún no lo haya leído, pero a raíz de este y otro más que ronto empezaré a leer tengo propuesta una especie de maratón de libros ingleses del género. Elijo esta edición de las cientas que hay a disposición porque la portada es preciosa y porque tiene el III Premio de Traducción Ángel Crespo en 2000  de Carmen Martín Gaite. (Fuente: Book-eater).
  4. Bajo la hiedra, de Elspeth Cooper: Aquí he caído como tonta en la portada y con ganas de encontrarme con una lectura rápida; como con la fantasía nunca se sabe, espero llevarme al menos una grata sorpresa o, de la contrario, mi espíritu materialista se llevará una buena patada.
  5. El gran Gatsby,  de Scott Fitzegeralt: Un clásico imprescindible que me llama a voces.
  6. Orlando, de Virginia Wolf: Otro clásico, quizá no tan famoso pero más entrañable. Su argumento plantea un dilema no muy lejos de la parodia y una lectura enriquecedora. Siempre me ha llamado la atención esta autora y ya era hora que pusiera los hechos sobre el papel.
  7. Las fuentes perdidas, de José Antonio Cotrina: Como veo que no me animo con la trilogía del Ciclo de la Luna Roja, me apetece mucho adentrarme en sus relatos, un género que desgraciadamente estoy dejando de cultivar.
  8. La muerte no es un juego de niños, dAlan Brandley: La continuación de Flavia de los extraños talentos.
  9. El océano al final del camino, de Neil Gaiman: Su nueva novela. Si aún no me la he comprado es porque, para lo fino que es, me parece bastante caro.
  10. El joven Moriaty – El misterio del Dodo , de Sofia Rhei: Leí hace mucho tiempo, Flores de Sombras y aunque no es que me enamorara en su momento; tengo mucha curiosidad respecto a este. Pese a ser de temática más bien infantil, considero este libro una joyita que vale la pena leer y guardar.

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“Ante él tenía una habitación larga y estrecha, que se perdía al fondo en penumbra. En las paredes había estantes que llegaban hasta el techo, abarrotados de libros de todo tipo y tamaño”. La historia interminable, Michael Ende - BLOG DE LITERATURA FANTÁSTICA -