Estoy leyendo…

  • Vagamundo y otros relatos, de Eduardo Galeano.
  • Los amores lunáticos, de Lorenzo Silva.

  • Eternidades, de Juan Ramón Jiménez.
  • El Romancero gitano, de Federico García Lorca.

 

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Estoy leyendo…

  • Las venas abiertas de América Latina, de Edaurdo Galeano.

 

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Estoy leyendo…

He aquí medio año de variadas lecturas. Allá vamos.

  • La peregrinación del chico sin color, de Haruki MurakamiMe dejó francamente encantada, incluso más que Kafka en la orilla. Los personajes son símbolos. La trama es tan armónica y extraña como solo Murakami sabe tejerlas.

  • Juego de tronos: Canción de Hielo y Fuego (1), de George R. R. Martin: Tras el tirón de la serie…

  • American Gods, de Neil Gaiman: No hace falta recordar lo mucho que disfruto leyendo a este autor. Éste es un título que recomiendo encarecidamente. Sombra se ha convertido en uno de mis personajes principales preferidos en la ficción, caminando siempre circunspecto entre dioses ancestrales. Está plagado de detalles: relatos de presidiarios, trucos de monedas, clásicas estafas, viajes de carretera, turismo a pequeña escala, arriesgadas apuestas, jóvenes trotamundos, dulces de cafetería, simpáticos policías, sueños premonitorios, antiguas leyendas y empresas heroicas.

  • El juego de Ender, de Orson Scott Card.
  • La voz de los muertos, de Orson Scott Card.
  • Ender el xenocida, , de Orson Scott Card.

  

Pienso que esta serie es perfecta para empezar en el género de ficción, si uno no es demasiado aficionado, y para continuar con ella si esto es lo tuyo. Es original en todos los sentidos y la lectura ya te habrá enganchado para cuando leas por primera vez Ender, es un personaje que en más de una ocasión te deja con el corazón en un puño. Si habéis visto la película y os gustó, no podéis dejar de leerla y, si no, darle la oportunidad de crearos una segunda impresión. La segunda parte me recordó en parte a la novel de U. K. Leguin, El nombre del mundo es bosque que leí y reseñé en su día, dejándome un muy buen sabor de boca. Quizá la tercera parte es un poco más pesada, recoge aquello que dejamos, más o menos por concluido en el segundo y mezcla trabajo de campo y laboratorio de los (xeno)biólogos, viajes relativistas, religión e historia, inteligencia artificial (Jane, te adoro de veras), drama familiar y de nuevo, el contacto inter-especies, sean insectores o cerdis que, al fin y al cabo, es el quid de la saga de Ender y que, aunque la haya dejado en el tercero de momento, no descarto retormarla o, al menos, es seguro que Scott Card vuelva a a aparecer por aquí.

  • Cerdos, vacas, guerras y brujas: Los enigmas de la cultura, de Marvin Harris.

En efecto, me voy a sumar al coro de voces que conocen esta obra y os la recomendarán que la leáis sino os obligan antes. No es literatura de la que yo suelo frecuentar, pero me ha sorprendido gratamente. Es un golpe inteligente e ingenioso hacia la incomprensión hacia culturas totalmente diferentes; viene a decir que los rituales, tabús, creencias o posturas ante la realidad de los distintos pueblos encuentran su explicación no solo a nivel histórico sino también enlazan fuertemente con el entorno y el clima propio; ofrecen soluciones a problemas y refuerzan el tejido social. Mantiene vivo el interés y nos hace, como mínimo, un poco más cultos.

  • Mujeres encontradas, de Fernando Beltrán: Una original mezcla entre poesía y estímulo visual que no deja indiferente. En marzo, se representará una adaptación de texto por Ascensión Rodríguez en el teatro Conde Duque.

  • Cuentos de Antón ChéjovLa sala número 6 La dama del perrito.
  • Bomarzo, de Manuel Mujica Lainez: Por recomendación encarecida.
  • La abadía de Northanger, de Jane Austen.
  •     
  • Porno, de Irvine Welsh: Después de Trainspotting, Sick Boy.

  • Última, de Jay Kristoff: Cerramos desde Navidades el último capítulo de esta saga fantástica con plumas, humo, katanas y muchos problemas. Un gran cierre.
  • El curioso mundo de Calpurnia Tate, de Jacqueline Kelly: Por fin la continuación de esta novela tan tierna. Una joya gemela, aunque la novedad y frescura del primero no se la quita nadie.

 

 

  • Poesía del Siglo de Oro, Edición de Elías L. Rivers.
  • Hamlet, de William Shakespeare: Por supuesto.
  • Hamlet o Hécuba: La irrupción del tiempo en el drama, de Carl Schmitt.

  

 

  • Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes (La gitanilla, El casamiento engañoso y El coloquio de los perros).

 

  • El enfermo imaginario, de Molière.
  • El castigo sin venganza, de Lope de Vega.
  • Don Carlos infante de España, de F. Schiller.    

     

  • Cándido, de Voltaire.
  • El tratado de la tolerancia, de Voltaire.

    

  • Pepita Jiménez, de Juan Valera: Leédla.
  • La de Bringas, de Benito Pérez Galdós.

     

 

  • Las Ranas, de Aristófanes.
  • Geografía, de Estrabón (Libro III): Sobre Hispania y sus bárbaros.
  • Introducción a los clásicos, de Beard y Henderson.

         

 

  • Prehistoria: El largo camino de la humanidad, de Víctor M. Fernández Martínez.
  • Historia Antigua del Próximo Oriente: Mesopotamia y Egipto,  de Joaquín Sanmartín y José Miguel Serrano.
  • Breve historia de Roma y Grecia, de Pedro Barceló.
  • El mundo de la Antigüedad Tardía. De Marco Aurelio a Mahoma, de John Brown.

   

 

  • El secreto y la sociedad secreta, de G. Simmel.
  • Dialéctica de la ilustración, de Max Horkheimer y Theodor Adorno.

  

 

 

  • El regreso de Batman, de Frank Miller.
  • Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons.

 

He disfrutado muchísimo de ambos tomos. Quizá Miller nos ofrece una trama aún más intrigante, lo cual no quiere decir que Watchmen no sea lea de un tirón. En Batman, la estética y el dibujo es inmejorable (a mí me sorprendió gratamente el personaje de Robin), solo tenéis que hacer una pequeña búsqueda para comprobarlo, y los diálogos son, como poco, trepidantes. En cuanto al enorme trabajo de Moore y Gibbons, si ya habéis visto la película, no os preocupéis porque el argumento cambia sensiblemente y, como es razonable, entre las páginas de la novela gráfica encontraréis multitud de detalles que os ayudaran a seguir la historia con muchísima más profundidad y a disfrutarla el doble.

Hasta aquí este cupo de lecturas, ¡Hasta la próxima!

Estoy leyendo…

  • Kafka en la orilla, de Haruki Murakami.
  • Cenizas Sombras, de Isla J. Bick.
  • Orlando, de Virginia Woolf.
  • Anna Karenina, de León Tolstoi.
  • Hacia lo salvaje, de Jon Krakauer.
  • La hija del capitán, de Alexandr S. Pushkin.
  • El reto, de Anton Chejov.

Estoy leyendo…

Llevo mucho tiempo sin pasar por aquí, pero eso no quiere decir que no haya tocado un libro. No han sido muchos.

  • Franz y Greta, de David Cameo.

Aunque la leí hace mucho, aún recuerdo lo mucho que me impactó. Es una novela extraña, llena de buenas palabras y una historia que cabalga constantemente entre la realidad y la ficción, la mitología griega y los videojuegos, el medioevo y los años 20. Son referencias muy breves pero es imposible que las peripecias de estos dos hermanos pesen desapercibidas. Cómo crecen. Me ha decepcionado, y solo un poco el Carnero, pero me encantaron el vagabundo y Linda.

  • Entre culebras y extraños, de Celso Castro.

Cogí al vuelo la recomendación de Página Dos y se ha convertido en el Descubrimiento del año. Es excelente y no tiene ni una sola mayúscula. Como he descubierto cuán envolventes pueden llegar a ser los discursos narrativos pronto empezaré con Joyce y similares.

  • La crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez.

Por empezar, empiezo con su novela más corta. Curiosa.

  • La lluvia amarilla, de Julio Llamazares.

Una novela tenebrosa sobre un solitario y aislado pueblo aragonés, habitado solo por un hombre y su perra. Me recuerda en algunos aspectos a la prosa de Baroja, pero sin pasarse.

  • Esta noche, la libertad, de Dominique Lapierre y Larry Collins.

Ésta es uno de mis primeras tomas de contacto con las novelas históricas, o si lo preferís, con la ‘historia novelada’. Me la recomendó mi profesora de historia el año pasado y de lo poco que llevo leído deduzco que me va a gustar y me va a aportar muchísimas cosas. No todos los días te encuentras con un libro tan accesible sobre la descolonización de la India. Procuraré contar algo más en lo venidero. (La verdad es que las ediciones de Grandes Éxitos de la editorial ORBIS sí que es un auténtico Descubrimiento).

  • La historia de una escalera, de Antonio Buero Vallejo.

¿Acaso no estamos todos atrapados en una misma escalera, subiendo y bajando, una y otra vez; sin pasar más allá del cansinillo…?

  • Esperando a Godot, de Samuel Beckett.

“¿Nos vamos?” “No podemos” “¿Por qué?” “Esperamos a Godot”

  • El océano al final del camino, de Neil Gaiman.

Por fin. Además, lo considero, más que un regalo, un premio que gané gracias a la poesía Sigue las bayas rojas, disponible en el blog. Con solo unas páginas solo puedo decir que es puro Gaiman. Sin embargo, como suele pasar con las pequeñas historias de autores muy reconocidos, las editoriales aprovechan la coyuntura para hinchar el precio.

  • Corona de medianoche, de Sarah J Maas.

Volviendo a la historia de Celaena, encontramos un poco de lo mismo a Trono de Cristal, pero aunque se puede pensar que ya se ha perdido la novedad, a mí me ha gustado bastante porque está un poco más pulido. Mentiría si dijera que no me llamaba muchísimo. Es entretenida y se lee bastante rápido, aunque quizá es que es un poco predecible.

  • Cuentos, de Oscar Wilde.

Ya me había leído la mayoría, o al menos me sonaban; pero cuando los vi en esta edición tan pequeñita no puede evitarlo; supongo que a partir de ahora iré a la caza y captura de los Austral Básicos.

Y creo que eso es todo. Espero que este verano acabe con mi montaña de pendientes y comience o retome seriamente estos asuntos. Cabe apuntar que me releído ambos títulos de Rothfuss varias veces, pero creía que eso venía por descontado.

¡Nos vemos!

Mis regalos de Reyes (2)

Aquí estamos un año más con los regalos, llenos de títulos más que apetecibles.

  • Jane Eyre, de Charlotte Brontë.

Marcada por su temprana orfandad materna, la escritora británica Charlotte Brontë, que a lo largo de su corta vida (1816-1855) acumuló muchos lutos, revela en su obra el apasionado deseo de encontrar un lugar en el mundo. Jane Eyre, la obra que consagró su éxito fulminante, tiene los ingredientes de una novela gótica, pero rebasa con mucho las convenciones del género. Jane, la protagonista, nos muestra un nuevo modo de descubrir la realidad, y con su reflexión la acompañamos en un viaje hacia la autenticidad.

 

  • Imperio, de Jay Kristoff.

Un imperio destrozado
Tras la muerte del Shogun, en el Imperio de Shima se desata una terrible lucha entre los clanes para hacerse con el poder. Con el fin de evitar la guerra civil, el Gremio del Loto conspira para restaurar la dinastía Kazumitsu. El próximo Shogun es alguien que conoce muy bien a Yukiko. Alguien que no descansará hasta verla muerta..
Un legado oscuro
Mientras las habilidades de Yukiko aumentan más allá de su control, se acentúan también las pesadillas de Kin, el rebelde del Gremio del Loto que ayudó al tigre del trueno. Muestran visiones de un futuro perturbador e inconcebible. Ni siquiera el miedo a la muerte frenará a Kin cuando trate de evitar que esas pesadillas premonitorias se hagan realidad.
Un cataclismo en ciernes
Los rebeldes planean asaltar el palacio del Shogun antes de que pueda dar inicio la nueva dinastía, pero, desde lejos, un inesperado enemigo aprovechará la debilidad del Imperio para asestarle un golpe mortal a él y a todos sus habitantes. Yukiko y Buruu deberán volar a través de océanos tempestuosos,  hasta las islas del cristal negro, donde aguardan rivales que no temen a las garras del tigre del trueno y  que no caerán ante ninguna katana.

  • Cuernos, de Joe Hill.

¿QUÉ PASARÍA SI UNA MAÑANA DESPUÉS DE UNA BORRACHERA HORRIBLE, TE DESPERTARAS CON UNOS INCIPIENTES CUERNOS EN LA CABEZA?
La vida de Ig Perrish es un verdadero infierno desde que su novia Merrin fuera asesinada un año atrás, en un episodio que si bien le fue ajeno tendió sobre él un manto de sospechas que nunca pudo sacudirse. Una mañana, después de una fuerte borrachera, se encuentra con unos cuernos creciendo en su frente. Con el pasar de las horas descubrirá que tienen un extraño efecto en la gente: les hace contarle sus más oscuros deseos y secretos. Así, Ig se entera de que todo el pueblo, incluso sus padres, creen que él fue quien mató a Merrin. Tras el desconcierto de los primeros momentos, Ig aprenderá a sacar ventaja de ser el mismísimo diablo….

 

¡Por fin están en mi poder! Con un cambio de registro radical, aún no sé por donde empezar. La edición de Austral de Jane Eyre, es una preciosidad y salta a la vista que está genial editado. La trilogía de Las Guerras del Loto la iré completando a esta velocidad, de año en año, como una especie de tradición (el que viene es el último :’), espero que HIDRA no nos falle). Y, por último, como yo siempre empiezo por el tejado, comienzo a leer antes al hijo de S. King que al propio padre. Así soy yo. Y claro, promete una lectura rocambolesta antes, por supuesto de ver la película que a todos os sonará a estas alturas.

Pues eso es todo. Feliz año y espero que halláis recibido muchas letras y mucha música esta mañana.

 

 

Estoy leyendo…

Aunque un poco tardío, allá vamos con las lecturas de estas últimas semanas.

  • El sí de las niñas, de Leandro Fernández de Moratín.
  • Don Juan Tenorio de José Zorrilla.
  • Tartufo de Molière.

  

 

  • Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán.
  • Madame Bovary de Gustave Flaubert (relectura).
  • La Comedia de la Olla y Anfitrión, de Plauto
  • Edipo Rey y Antígona, de Sófocles.

   

 

  • El sueño de una noche de verano y La fierecilla domada, de William Shakespeare.

Hace un tiempo tuve la oportunidad de leer la fierecilla, pero nunca viene mal una relectura, sobre todo si estamos hablando de Shakespeare, pero El sueño de una noche de verano me ha encandilado. Es una pena que mucha gente no se aventure también con las comedias shakesperianas. Lo que yo he sacado e claro, además del lío amoroso que surge de las travesuras del duende Robin entre Lisandro, Demetrio, Helena y Hermia; es que además de leerlo, a Shakespeare hay que ir a verlo. Oírlo, sentirlo. No me extraña que reusase a editar sus textos para leerleos directamente del papel.

  • Fahrenheit 451 de Ray Bradbury.

Nada más terminar la primera parte, supe que iba a ser una de las mejores novelas que me he leído este año, y si no me equivoco, así ha sido. Hace tiempo que
tenía ganas de leer todo lo que pudiera de Bradbury, porque veréis, leí algunos de sus (magistrales) cuentos y me quedé con ganas de más, El lago, sin ir más lejos. Y afortunada de mí, que el otro día mi sótano me regaló Fahrenhiet 451. Tengo, como en un universo aparte, una colección kilométrica de clásicos universales de preciosa encuadernación roja y lomos de buena calidad; que poco a poco voy subiendo, devorando, y colocando en un palco de honor entre mi estantería. ¿Y qué os puedo contar del argumento?

Gira en torno a Guy Montag, un bombero quemador de libros, es decir que solo se dedica a quemar los libros. Libros  que puedan perturbar la felicidad y quietud de una nueva sociedad en la que la gente vive prácticamente enchufada a sus televisores, se relaja conduciendo toda a la noche a más de 200 km/h y una intoxicación puede arreglarse fácilmente con una transfusión, o mejor dicho, sustitución total de sangre. Pues curiosamente, las casa son totalmente ignífugas, un ejemplo más de lo fácil que es caer en la tergiversación de términos. Hasta que un día, Montag salva por un impulso unos libro de las llamas y descubra cuánto poder puede otorgar a un hombre unas líneas, unos versos… Porque era estupendo quemar, hasta entonces. No quiero destripar nada, y dado que la novela es más bien corta, así que os la dejo a vuestro juicio y yo me quedo con un Clarisse McClellan como personaje preferido, la perfecta loca cuerda.

En serio, leeros este libro. Dos veces si hace falta. Es genial.

ffsv

  • La música del silencio de Patrick Rothfuss.

Como los últimos descubrimientos, siempre son los mejores, aquí va un libro de lo más curiosos. Lo vi en la expocómic, y aunque me dije a mí misma que esperaría pacientemente a que saliera en edición de bolsillo, no lo pude evitar y ahí está, resaltando entre sus dos tomos hermanos, más pequeños.

Todos estamos esperando con impaciencia el tercer libro que cierra la Crónica del Asesino de Reyes y quizá por eso el autor se ha visto obligado a escribir un prólogo de advertencia antes y una epílogo sino de disculpa de explicación. Es un libro raro. Pero su protagonista, al fin y al cabo es Auri y el pequeño universo que Rothfuss creó para ella ya en el Nombre del Viento, la Subrealidad; y no podía saber de otra manera.

Este libro No es una continuación de la historia de Kvothe y es normal que muchos esperaran obtener alguna pista de la ansiada continuación entre sus apenas cien páginas. Aunque yo sí que he vislumbrado esbozos de información para completar ese puzzle incompleto con el que nos dejó en El temor de un Hombre Sabio, decidí, al poco tiempo que dejase las especulaciones y me limitase a disfrutar de cómo estaba escrito, porque rompe con todas las estructuras tradicionales de lo que se suele clasificar como historia. Para que os hagáis una idea, nos sumerge de lleno en la rutina de Auri, complaciendo a los objetos que habitan, como ella, la Subrrealidad. A veces son demasiado tímidos, o vanidosos, o no les gusta estar contra la pared y se sienten solos si no están junto al frasco de frutos de laurel. Bajo ese corte, conocemos mejor la laberíntica estructura de la Subrelidad (yo me he propuesto hacer un mapa y todo) y cómo decide Auri que regalo es el adecuado para él, cuando llegara al séptimo día.

El caso es que ha sido un día de descubrimientos. Y, personalmente, no me arrepiento de haberle dado una oportunidad. Hay que tener en cuanta que éste era un cuento destinado para una antología conjunta que se alargó demasiado, así que algunos fragmentos casi rozan la escritura libre (posteriormente corregida a conciencia, eso sí). Si hay que sacar un punto negativo es el precio. Sé que es una edición de lujo, con tapa dura, papel grueso e ilustraciones (a una sola cara), pero estaba claro que iban a sacar partido que todos los lectores nos íbamos a abalanzar a por esta pequeña y singular historia esperando algo que evidentemente no está, descubriendo en su defecto algo muy diferente y precioso.

 

  • Orgullo y prejuicio, de Jane Austen.

Qué decir de éste título que no sepáis ya. Lo tenía pendiente desde hace bastante tiempo y ahora me pregunto por qué no lo he empezado antes. A decir verdad, las danzas sociales en la sociedad inglesa del siglo XVIII-XIX siempre atrapan mi atención. Es un placer leer una una historia de expresión tan refinada tan rápido, Las ya las conocidas cuatro hermanas de Elizabeth Bennet y, claro está, el señor Darcy. En fin, es uno de esos libros que grita ¡cómprame, cómprame! y aunque yo podría haber aprovechado y tener la edición de Alba minus, no pudo ser; pero como vale muchísimo la pena, que más da la portada.

  • El hobbit, de J.R R. Tolkien.

Y llegó la hora del Hobbit. Como el anterior, tampoco me preocupé mucho de la versión porque pretendía llevarlo de acá para allá, como novela que hace tiempo que debería de haber leído y no lo hice (edición ilustrada de Minotauro, la quería…). Y al final acabé haciendo un trabajo sobre ella. En cierto modo, me recuerda a la narrativa de C.S Lewis (¿Por qué será?) y encontrarse con que su influencia llega a todos los libros de fantasía mínimamente cercanos, solo puede significar una cosa. También me propuse aguantar sin ver las películas hasta que 1) Se acabase la saga y 2) Me leyera el libro. Lo que significa ¡maratón de El Hobbit!

  • Tiras Cómicas de Flannery O’Connor.

Y por último pero no por ello menos importante, este peculiar cómic que me llegó, hace mucho tiempo, de cortesía de Nørdica Ediciones. Bauticé a su mascota de Nørdica Cómics y me pasé por su puesto en la Expocómic. La verdad es que le tengo un cariño especial a su editorial, con sus ediciones de lujo y su empeño de rescatar obras poco conocidas de los autores más renombrados. Éste, en especial es el primer título en el cómic y son tiras cómicas. No hay que dejarse engañar por la simplicidad de sus dibujos pues hay que tener en cuenta que son linograbados y acarrean más trabajo del que aparenta a simple vista, es decir que coronando sus ácidas reflexiones, las formas de sus personajes (incluso la propia Flannery, ataviada con un pañuelo junto a una amiga) respetan las proporciones, las líneas del dibujo. La verdad es que su tono y técnica como viñetista me ha llamado mucho la atención así como su insana obsesión con las aves. Lo que si hay que decir es que con esta prolífica autora he empezado por el tejado, aún sin penas conocer ni sus novelas, ni relatos… Tan común en mí…

<<Me pregunto si hubiera servido de algo estudiar al principio del trimestre>>

Gracias a la editorial por el ejemplar (#Gøgrecomienda

Y hasta aquí, las reseñas de final de año, y ya está dicho todo.

 

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